Sin rumbo fijo
Cuando empecé esta weblog pensé en utilizar la imagen del faro como metáfora de mi proceso de aprendizaje: un cuaderno de bitácora en el que dar cuenta de mi viaje, la luz del faro como guía del rumbo a seguir, como mensajes e ideas que lanzar a los demás navegantes, como punto de referencia para no perder la costa, y por qué no a mi misma. También la escogí como evolución de procesos anteriores en los que eran unas bombillas las que representaban lo que ocurría en mi cabeza. Pero esta vez la luz significaba proyectarme al mundo, transferir el yo individual para establecer una comunicación directa con el tú y el vosotros (convertidos en faro). Y yo sin saberlo. Sin saber que esta metáfora iba a cobrar realmente sentido y a ilustrar fielmente lo que iba a ocurrir. Este diario tenía más páginas, pero se mojaron y desaparecieron en el fondo. Me encontré con mar de fondo y fuerte marejada por lo que tuve que cambiar de rumbo y ahora no sé exactamente donde me encuentro. No sé si me he movido o si continúo en el mismo punto. Aún no sé si he naufragado. Eso ya lo veremos. De momento hoy he pensado por empezar por buscar de nuevo la luz de faro para interrogarla y descifrar su mensaje. Veremos dónde me lleva.